Diario de León, 21 de mayo de 2013
Al respecto del hombre que el domingo se lanzó al Bernesga desde el
Puente de los Leones, según fuentes policiales el hombre murió por ahogamiento.
Se encontraron en su organismo fuertes dosis de calmantes y de antidepresivos. Se
especula con que el suicidio fuese causado por una depresión, aunque de momento
se desconocen las circunstancias concretas de su vida que pudieron empujarle a saltar
al vacío.
Álvaro el vagabundo había sido un
hombre de éxito en otro tiempo, aunque de aquel tiempo ya ni siquiera se
acordaba. Tenía un buen trabajo, una esposa fantástica que le hacía feliz y
unas previsiones de futuro francamente buenas. Pero un día, de repente, todo
cambió. Su esposa murió al ser arrollada por un conductor borracho en un paso
de peatones, y él no fue capaz de superarlo y seguir con su vida. Comenzó a
frecuentar los bares y a faltar al trabajo, hasta que sus jefes, hartos de sus
continuas ausencias, le despidieron. Al no poder hacer frente a la hipoteca el
banco embargó su casa, y de la noche a la mañana se quedó en la calle y sin
trabajo, y sin poder olvidarse de su querida y anhelada Isabel. Sin familia
cercana ni amigos que le ayudasen, Álvaro empezó a pedir limosna y a dormir al
raso. Sólo quería morirse, para encontrarse con su amada. “Tiene gracia -dijo Álvaro-
yo nunca he creído en Dios ni en la vida después de la muerte, pero espero que
el cielo exista para poder encontrarme con Isabel y vivir juntos durante el
resto de la eternidad”. Álvaro le dijo a Alfonso que había intentado suicidarse
muchas veces, pero nunca era capaz de llegar hasta el final. Cuando el
vagabundo terminó su historia miró a Alfonso y le sonrió amargamente; Alfonso
sacó la cartera de su bolsillo y le dio todo el dinero que llevaba encima.
(continuará)
(Jose Vicente Ramos Alonso)
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