Que oscuras las nubes que se ciernen
en el cielo que se extiende ante nosotros,
y aunque mi voz quisiera que la escuches
los truenos la ensordecen furiosos.
Mas ¡ay! si fuese el día alegre y claro
y no sombrío, gris y tenebroso,
te hablaría sin cesar, pues solo tu tienes
la llave que excarcela mi tímido arrojo.
en el cielo que se extiende ante nosotros,
y aunque mi voz quisiera que la escuches
los truenos la ensordecen furiosos.
Mas ¡ay! si fuese el día alegre y claro
y no sombrío, gris y tenebroso,
te hablaría sin cesar, pues solo tu tienes
la llave que excarcela mi tímido arrojo.
(Jose Vicente Ramos Alonso)
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