Hoy sin querer se cayó
del libro una fotografía,
y al poco salió de mi ojo
una lágrima que huía.
Qué dolor siento en el alma,
aunque han pasado los días,
al pensar que con su voz
yo ya comía y bebía.
A la primera lágrima
una segunda seguía,
y iris de mi pupila
que la rompiera pedía.
Más sonreí al mirarla,
el llanto tornó en risas;
mientras secaba mis lágrimas
pensé que aun la quería.
¡Que hermosa se veía!
(Jose Vicente Ramos Alonso.20-11-2009)
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