TRATADO FILOSÓFICO-CIENTÍFICO
SOBRE LA INEVITABILIDAD COSMOLÓGICA DE QUE EL PAN DE MOLDE SE APACHURRE EN LA
BOLSA DE LA COMPRA. PARTE 1ª de 2 (por Jose Vicente Ramos Alonso)
Con este pequeño ensayo gané el
XXXVI Premio Nacional de Ensayo Corto de las Batuecas, que cuenta entre las
filas de insignes ganadores, entre otros muchos, a Fermín Quieroynopuedo, a
Andrés Niporesas y a María Ladelclavel. Ahí va:
Como apasionado escrutador de los
acontecimientos naturales que soy, hay un suceso, un repetidísimo y no por ello
suficientemente estudiado suceso, que cada vez que acontece deja al ser que lo
padece cabizbajo y un tanto confundido, a la vez que cabreado por lo ilógico
del hecho: me refiero por supuesto a la mutación que sufre el paquete de pan de
molde en la bolsa de la compra desde que sales del supermercado hasta que
llegas a tu casa y te dispones a guardarlo en el armario.
El que suscribe, entre otras
muchas manías igualmente inconfesables, necesita que las tapas de pan que
forman su sándwich, su bocadillo o sus tostadas del desayuno, sean
perfectamente geométricas, inmejorablemente cuadradas. Que sé yo, es una rareza
de las muchas que acucian mi ser y me convierten en una persona, digamos, algo
extraña. De ahí que me pase mi buena media hora eligiendo de entre las posibles
la bolsa que muestre las rebanadas más cuadradas; saco mi escuadra y mi
cartabón de bolsillo y, solo tras realizar un sinnúmero de complicadas
operaciones matemáticas, ante las caras
divertidas de los que a mi lado pasan con su carro de la compra, elijo la que
más se semeja con la forma ideal del cuadrado, esa que, según Platón, es la
forma real del cuadrado. Y hecho esto, ¿qué inextricable e irresoluble fuerza
puede ser capaz de convertir un pan que, a fe de su nombre, es de molde, un
molde cuadrado para más decir, en un churro informe y amalgamado que impide un
uso ulterior satisfactorio? ¿Qué poderoso e inmutable poder es el responsable
de que maniáticos como yo seamos privados de unas tostadas enteramente
cuadradas? Veamos las opciones que pueden barajarse.
Los creyentes en una deidad dirán
que es el propio Dios el que, como signatario que es de todas las cosas que
ocurren, transforma el pan de molde en pan informe; “¡Dios así lo quiso!”,
dirán los religiosos mientras se rasgan las vestiduras con sus rebanadas
imperfectas en la mano. Esta solución, por cuanto no me tengo por creyente, me
resulta poco satisfactoria. En primer lugar cabría preguntarse a ver qué
demonios, con perdón, le va a importar a Dios la forma del pan de molde, pues
Él dio libre albedrío a los hombres y mujeres para que hicieran lo que les
viniera en gana, entre otras cosas, con la forma de su pan. No sería lógico que
Dios se inmiscuyese en decisión tan baladí como esta y que no lo hiciese, por
ejemplo, para evitar que sus hijos e hijas se masacrasen en guerras sin
sentido. Y en segundo lugar, si el pan de molde es cuadrado es porque Dios así
lo quiso, por lo que no sería lógico, todo lo lógico que puede ser el tema
religioso, que se enmendase a si mismo continuamente, transformando lo cuadro
en irregular; habría bastado con haber querido un pan de molde sin forma
geométrica definida.
Y ya para dejar este punto de
vista religioso, y en el caso de que Dios exista verdaderamente, yo nunca
podría rezar a un Ser Supremo que se empeña en que mis rebanadas de pan no sean
perfectamente cuadradas, dado lo importante que es eso para mi.
Una segunda posible explicación
procedería de aquellos que creen en el destino, en las fuerzas del universo,
que es tanto como creer en Dios pero con otro nombre. Quien profese esta
creencia, tan defendible y respetable como la que más, dirá, al encontrarse con
su pan de molde aplastado, que es cosa del Universo, de las fuerzas cósmicas
que han conspirado para que el pan cuadrado se volviese no cuadrado. Y aquí
todo dependerá de lo que suponga para uno que el pan de molde se aplaste: si no
te importa, si no te enoja, entonces el Universo ha actuado y tú te
considerarás afortunado, porque es un designio que tenía que suceder y tu no
podías evitar, y que como tal forma parte de los planes que aquel tiene para ti;
será más bien un premio. Si por el contrario piensas que el pan de molde debe
ser cuadrado, y te fastidia que pierda su forma, considerarás tal mutación como
algo malo, y esencialmente negativo, por lo que creerás que el Universo te ha
castigado, y que tal castigo, la transformación del pan, es el resultado de una
mala acción por tu parte, dado que el universo siempre te paga con la misma
moneda. Y lógicamente te sentirás mal; te sentirás mal, y te tendrás que comer
un pan sin forma, y todo ello porque el Universo así lo quiso.
Yo, por mi parte, no creo en que
el Universo tenga un poder capaz de mover los hilos de un planeta y unos seres
tan insignificantes en la inmensidad cósmica como la Tierra y los Humanos. Aunque
se sabe que el Universo está compuesto en su inmensa mayoría por fuerzas que no
se ven ni se pueden tocar, a saber, la energía oscura y la materia oscura, y
que son a día de hoy inexplicables, estas fuerzas no son las responsables de
cosas tan insignificantes, en la inmensidad de los miles de millones de
planetas que forman el vasto Universo, como el trabajo que yo pueda lograr o la
forma de mi pan de molde. Por lo tanto desechamos sin más esta explicación, por
ser un tanto ilógica y desquiciante.
(CONTINUARÁ)
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