XXI (La historia sigue donde se quedó en el capítulo XV)
Tras tomarse su café y su cruasán, y después de hablar otro rato con Sara, se despidió de ella para volver a su oficina, no sin antes recordarle que le encantaba su nuevo corte de pelo.
Al día siguiente tenía que entregarle a la esposa de Rafael Fuentes los resultados de su investigación, y no había sido capaz de sacar una sola foto en la que se les viera a él y a Marisa juntos en actitud “cariñosa”, así que hoy se pasaría el día entero buscando la instantánea. A eso de las once, mientras meditaba sus acciones del día, entró María.
-Buenos días chico. Hace un frío de muerte, y mis ancianos huesos me están haciendo la puñeta-María se quitó el chaquetón y la demás parafernalia de abrigo, y se sentó en el sofá-Has dormido aquí ¿verdad? Eres un cabezota, el día menos pensado se te va a romper el cuello-María paró dos segundos para coger aire-¿Has limpiado?-Carlos movió la cabeza arriba y abajo en gesto afirmativo-Hoy me tocaba a mí, pero te lo perdono; además, como te prometí he ido a informarme al Catastro a cerca de a quien pertenece el piso de Lancia. Tras contarles una pequeña mentira,-María bajó la voz y guiño un ojo-,pues les dije que iba a comprar el piso y que quería saber si estaba libre de cargas, y después de esperar casi dos horas de cola, y pagar un precio nada módico, me enteré de que el piso fue comprado hace siete meses por Marisa Tomé Fernández, la amante.
-¿Ponía también lo de la amante en el asiento registral?-Carlos miró a María con sorna-Porque en ese caso sería la prueba definitiva de la infidelidad.
-Eres tan graciosín, Carlos Solares...Vale, ya tienes la información ¿qué conclusión sacas de ella?-Preguntó María intrigada.
-Bueno, en lo relativo a la infidelidad nada, o sí, aunque de poco sirve. Sospecho que el dinero que pagó Marisa por el piso es de Rafael, en primer lugar porque he estado hablando con Marisa por Facebook, haciéndome pasar por otro, y me ha dicho que ella vive en la Lastra. Yo le dije que vivía en Lancia, pero ella no me dijo nada de que tuviese allí otro piso, como yo esperaba. Esto me lleva a pensar que en realidad ese piso no es suyo. Y si Rafael no compró directamente el piso es por una de estas dos razones: porque no quería que su esposa lo supiera, cosa que me parece poco factible, dado que hay formas más baratas de conseguir un lugar privado en el que mantener relaciones con tu amante, o porque Rafael necesitaba que una persona que no fuera él gastase su dinero.
-¿Y por qué iba a hacer eso?-Preguntó María.
-Así, a voz de pronto, se me ocurre que ese dinero que Rafael usó para comprar el piso de Lancia era dinero sucio, y dándoselo a Marisa para que comprase ella el piso lo blanquearía. Es una buena forma de introducir dinero negro en circulación. Las mafias del Este de Europa llevan muchos años haciéndolo, y muchos españoles también, para ser justos. Creo que es lo que está haciendo ahora Enésimo de Gea; los edificios que compró el otro día al Ayuntamiento de León son una forma de blanquear dinero.
-¿Estás insinuando que el tal Rafael es un delincuente?-María se mostraba un tanto incrédula.
-Este tipo trabaja para Onésimo de Gea, y estoy seguro de que de Gea no es trigo limpio, lo que me hace sospechar que Rafael Fuentes tampoco-Añadió Carlos con convicción.
-Vale, pero de ser verdad ¿qué te importa a ti que Rafael o ese Onésimo sean corruptos y delincuentes? A nosotros nos pagan por descubrir que aquel se está beneficiando a una veinteañera, no por destapar una trama criminal, no lo olvides-María se mostraba molesta.
-Ya sé que no nos pagan por eso, pero me siento moralmente responsable de investigar las malas prácticas.
-¿Crees que si hubiese algo turbio en los negocios de Enésimo de Gea no lo habrían descubierto ya las autoridades?-Preguntó María con seguridad.
-Ya viste que lo han investigado varias veces, y que estuvo en la cárcel por estafa. Y lo siento si me muestro prejuicioso, pero creo firmemente que en estos casos cuando el río suena es que agua lleva-Carlos se manifestaba contumaz-Lo que pasa es que Enésimo de Gea es un tipo muy inteligente, y sabe muy bien como tapar sus chanchullos, pero sospecho que Rafael no lo es tanto. ¿Te imaginas lo que supondría para nuestra agencia destapar un escándalo como este?
-¿Pero qué escándalo?-Repuso María levantando la voz-No hay gigantes, son sólo molinos. No seas testarudo Carlitos, no te metas en donde nadie te ha llamado, porque puedes salir escaldado. Ocúpate de tu trabajo y no del de otros.
-Lo siento si te molesta, pero voy a seguir investigando. Por lo pronto voy a cerrar el caso de la infidelidad de Rafael hoy mismo, y mientras no nos salga otra cosa seguiré con lo otro. Mi instinto me dice que hay algo, y no me quedaré tranquilo hasta que sepa lo que es-Carlos se mostraba inflexible, como siempre que algo se le metía en la cabeza.
-Dios, tú y tus principios. Si los políticos de este País tuvieran tu misma entereza y tus valores de niño bueno otro gallo nos cantaría-María se sentía vencida-Está bien, como sé que no vas a entrar en razón no voy a discutir más contigo, porque es una pérdida de tiempo. Pero prométeme que en cuanto la cosa se ponga peligrosa abandonarás, no querría que te diesen una paliza o algo peor. Ese Enésimo de Gea es un tipo muy poderoso, y sus redes llegan a muchos sitios. Y ahora coge tu puñetera cámara y vete a pillar in fraganti a Rafael con su amante, que para eso nos pagan. Y de la que bajas llévale a Sara este libro. Ayer le hablé de él y me dijo que se lo prestara-María le puso en la mano a Carlos “La saga de los malditos”, de Chufo Llorens-Y trátala bien, esa chica vale un paraíso.
-Me voy, pero no porque me lo digas tú, que conste. Ya pensaba irme antes de que llegaras ¿Y a qué viene eso de que trate bien a Sara? Siempre la he tratado bien. Deja de decir sandeces, vieja bruja.
Carlos le dio a María un beso en la mejilla, se puso su abrigo, y tras pasar por el Café Bronce a darle a Sara el libro, y decirle que le iba a gustar mucho, se subió a su coche y se fue a Ordoño.
(CONTINUARÁ)
(Jose Vicente Ramos Alonso)
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