XXXIV
Carlos empezó consultando unos cuantos diarios
generalistas, para pasar después a algunos de contenido puramente económico. Y
en todos leyó prácticamente lo mismo: la subasta de deuda de Portugal había
deparado un resultado cuanto menos impredecible. El Tesoro portugués no había
logrado colocar todos los bonos a cinco y diez años que había ofertado, lo que
dio a su vez lugar a una subida nada desdeñable de los intereses que había
tenido que pagar a los compradores. Todos los periodistas económicos coincidían
en que el mercado se había comportado de una manera imperfecta, dado que lo
previsible era una demanda que superaría a la oferta en más de dos puntos y una
bajada de intereses de casi medio punto porcentual. Ninguno se aventuraba a
señalar la razón de tan inesperado desenlace, aunque uno de los periodistas
señalaba que había tenido lugar un movimiento un tanto sospechoso de acciones
en la Bolsa de Valores de Portugal pocos minutos antes de la subasta; al cierre
del día anterior la bolsa lusa había ganado 1,2 puntos porcentuales, pero esa
misma mañana comenzaba con pérdidas de un 2,3 por ciento, lo que era aún más
sorprendente si se tenía en cuenta que todos los analistas internacionales
auguraban una subasta de deuda con un resultado muy positivo para las finanzas
portuguesas, lo que justificaría, como mucho, una apertura plana. El periodista
no trataba de atar cabos, dado que se le notaba tan perdido como al resto de
colegas, pero sí señalaba algo que a Carlos le resultó muy revelador: en seis
de las siete empresas que habían
lastrado la Bolsa de Portugal tenía acciones el conglomerado empresarial de
Enésimo de Gea. El periodista lo señaló como algo anecdótico, o eso le parecía a
Carlos, pero para él este hecho tenía otra lectura. Era curioso que el día
anterior Rafael Fuentes y Enésimo de Gea se hubiesen reunido para hablar,
previsiblemente, sobre la subasta de deuda pública de Portugal, y que al día
siguiente de Gea vendiese parte de sus acciones en compañías portuguesas, justo
antes de que se celebrase la subasta, y justo antes de que la bolsa cayese mas
de siete puntos, lastrada por la calamitosa venta de bonos. Carlos no era de
los que creen en casualidades, y mucho menos en esta.
Siguió leyendo. Por lo visto, la mayor parte
de los compradores de los bonos portugueses procedían de España y Portugal,
diversos fondos de inversión, fondos de pensiones y carteras de valores de alto
riesgo, entre las que se encontraba Destina Forum, la empresa de Enésimo de Gea
a la que pertenecía Consultora Siglo XXII, la empresa de Rafael Fuentes. Dado
que las agencias de calificación crediticia habían degradado el bono portugués
a la categoría de bono basura, pocos eran los que se aventuraban a comprar, al
parecer.
Aunque trató de buscar qué porcentaje de lo
ofertado compró Destina Forum, Carlos no fue capaz de encontrar las cifras.
Pero sabía que esa información era pública; era sólo cuestión de saber
buscarla. Era descabellado, imposible en términos reales, pero a Carlos le daba
la impresión de que Enésimo de Gea había sido capaz de controlar la demanda
total de bonos portugueses para conseguir que subieran los intereses; no sabía
si eso era posible, si era siquiera factible, pero estaba claro que había algo
raro. O quizás no; puede que todo fuesen imaginaciones suyas, que viese
gigantes donde sólo había molinos, como le decía María. No en vano si hubiese
algo turbio alguna autoridad se hubiese enterado ya, no estarían esperando a
que un detectivucho de tres al cuarto descubriese la trama. O puede que nadie
hubiese visto todas las piezas del puzzle.
Carlos siguió algún rato más leyendo sobre el
tema, y cuando iba a dejarlo para hablar con el sacerdote que les había
contratado, algo llamó su atención, alguien más bien. En una fotografía
aparecía un personaje al que conocía, pero al que aún no le había puesto
nombre. El hombre en cuestión aparecía tras un atril, hablando a un auditorio,
y según el artículo que acompañaba a la fotografía este se llamaba Adriano
Ferreira, y era nada más y nada menos que el Presidente del Banco Central de
Portugal.
(CONTINUARÁ)
No hay comentarios:
Publicar un comentario