Datos personales

domingo, 7 de abril de 2013

SOLARES, INVESTIGADOR PRIVADO.

XVI

Carlos respiró hondo y se acercó a Sara, que temblaba, y le preguntó si estaba bien. Ella dijo que si, y rompió a llorar. Carlos le puso la mano derecha sobre el hombro y le dijo que tenía que irse corriendo, pero que María bajaría a ayudarla a ordenar el bar. Había otros cinco clientes allí, que se habían quedado congelados en su sitio.
Tres días después Carlos entró en el bar por la mañana, a eso de las diez. No había vuelto por allí desde que el novio de Sara lo destrozara, pero no había rastro del altercado, salvo el hueco vacío donde antes estaba el televisor que aquel había destrozado de un puñetazo. Sara miró a Carlos y le sonrió, devolviéndole este la sonrisa, y se sentó en su sitio de siempre.
-Hola Sara ¿cómo estás?
-Bien, muy bien de hecho-una enorme sonrisa iluminó su cara y dejó ver en toda su magnificencia una perfecta y blanca dentadura. Tenía grandes ojeras alrededor de sus ojos rojos y llorosos, lo que no mermaba ni un ápice su extraordinaria belleza-Quiero darte las gracias por lo que hiciste el otro día; si no llegas a estar aquí estoy segura de que ese hijo de puta me habría dado una paliza-Sara le había cogido la mano a Carlos, que sintió un escalofrío correr por su espalda.
-No fue nada, sólo hice lo que habría hecho cualquiera. Espero que no te haya vuelto a molestar.
-No, no he sabido nada de él hasta hace un rato. Me llamó por teléfono hará una hora, y me pidió disculpas; me dijo que lo que había hecho no tenía perdón, y que estaba dispuesto a cederme su parte del bar si le pagaba lo que valiese-Sara se mostraba eufórica.
-Vaya ¿y no te dijo a que se debía ese cambio tan repentino?-preguntó Carlos.
-No, sólo dijo que se había equivocado y que quería enmendar las cosas.
-¿No le habrás perdonado para volver a salir con él?
-Que va, ni en un millón de años. Me ha demostrado quien es realmente, un estúpido violento y celoso que se creía mi dueño, y que encima me engañó con otra. No le perdonaría bajo ningún concepto. Sabes, siempre he salido con tipos como él, no sé porqué me atraen los chulos. Pero creo que por fin me he dado cuenta de que esos no merecen la pena-Sara se dio la vuelta, y tras manipular la cafetera le sirvió a Carlos una taza grande de café con leche.
-Me alegro por todo, al final se han arreglado las cosas-Carlos se acercó el café a los labios y se lo bebió de un trago; no quemaba, porque Sara siempre le echaba leche fría-Tengo que irme, pero a medio día vuelvo y hablamos-se despidió de Sara y subió a la oficina. Allí estaba María.
-Buenos días. Benditos los ojos, llevo tres días sin verte-María fingía estar enfadada.
-Hola ¿qué tal estás guapa?-Carlos sonreía.
-Vaya, tienes que estar de muy buen humor para llamarme guapa.
-Bueno, si. Sara me acaba de decir que su novio la va a dejar en paz y que le va a vender su parte del bar. Por eso estoy contento-Carlos se tumbó en el sofá.
-¿Y tú no has tenido nada que ver? creo que esa chica te gusta un poco, a que sí zascandil…
-No digas bobadas, es una amiga que necesitaba ayuda…
-Y tú, como buen Quijote, la ayudaste en la sombra. A ver, cuéntame que has hecho estos tres días-María cogió su silla giratoria y se sentó al lado del sofá.
Carlos miró a María con ojos cansados, y con un enorme bostezo comenzó a contarse sus andanzas.
(CONTINUARÁ)

No hay comentarios:

Publicar un comentario