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martes, 23 de abril de 2013

SOLARES, INVESTIGADOR PRIVADO.


XXXV

El tal Adriano Ferreira no era otro que el hombre que acompañaba a Enésimo de Gea el día anterior, cuando este se había reunido con Rafael Fuentes en San Marcos. <<Pero esto es muy gordo>>, se dijo Carlos en voz baja. Un día antes de que se celebrase la subasta de deuda en su País el Presidente del Banco Central de Portugal estaba en España, reuniéndose con uno de los hombres más poderosos e influyentes de toda Europa, que se dedicaba a especular con deuda soberana, incluida la deuda portuguesa, que tenía acciones en multitud de empresas portuguesas, parte de las cuales vendería al día siguiente sin previo aviso…Si esto olía mal antes, ahora apestaba. Lo primero que se le pasó a Solares por la cabeza es que Enésimo de Gea contaba con información privilegiada, y de primera mano, ni más ni menos que de la tercera persona con más poder en relación a la economía portuguesa, tras el Presidente del Gobierno y el Ministro de Economía. Pero la tesis de la información privilegiada no explicaba nada más que la venta de acciones, y ni siquiera eso, porque la bolsa lusa no se desplomó ese mismo día tras la subasta de deuda, sino que las fuertes pérdidas habían tenido lugar en el mismo momento de la apertura, y justamente a causa de la venta de las acciones por parte de las empresas de Enésimo de Gea. Nada parecía tener sentido; ¿sería una simple coincidencia? No, era imposible. Carlos sabía que había un nexo, aunque era incapaz de encontrarlo entre esa maraña de datos financieros.
Buscó información sobre Adriano Ferreira. Era un hombre de mediana edad, Licenciado en Economía por la Universidad de Oporto. Había ocupado varios cargos de naturaleza política antes de ser elegido como Presidente del Banco de Portugal. Al parecer, su conducta al frente de la entidad era clara y recta; no había nada sospechoso.
Aunque su reunión con de Gea era de lo más dudosa. Es cierto, pensaba Carlos, que los personajes poderosos suelen mantener reuniones con otros personajes poderosos, es lo natural. Pero Enésimo de Gea era un personaje oscuro; parecía ser vox populi que sus negocios no eran del todo legales, por lo que su reunión con Adriano Ferreira era, cuanto menos, sospechosa, y más teniendo en cuenta como se habían desarrollado los hechos esa mañana.
<<Esto me supera, es algo muy grande y complicado para mi>>, se dijo Solares. Decepcionado ante la magnitud de la empresa que tenía delante, decidió apagar el ordenador y llamar por teléfono al sacerdote de Imaginio de la Falsaria para comenzar cuanto antes a buscar la reliquia perdida. Tras unos minutos de conversación telefónica ambos pactaron una cita en persona para aquella misma tarde.
Carlos necesitaba airear sus ideas, así que decidió bajar al bar a tomar un café y después ir a dar un paseo. Cuando se disponía a salir por la puerta de la oficina entraba María.
-Bueno, ya está ingresado el dinero- dijo la socia de Solares con animosidad.
-Bien ¿nos habían pasado algún recibo?
-Si, el del teléfono e internet. Teníamos un descubierto de quince euros. ¿Hablaste con ese buen hombre?
-Si, hemos quedado para esta tarde. Ahora voy a dar un paseo porque necesito pensar- Carlos se dio la vuelta dispuesto a salir de la oficina.
-¿Y en que necesitas pensar, si se puede saber?- le preguntó María a su socio.
-En varias cosas, pero sobre todo en lo de Rafael Fuentes y Enésimo de Gea. Si si, ya sé que eso no te interesa, pero sé que hay algo turbio, y que me parta un rayo si no lo descubro- Carlos se adelantó a María- Si, ya sé que no me pagan por ello. No te preocupes, no desatenderé mis obligaciones. Digamos que es un hobby, igual que tu hobby es el cotilleo.
-Oye guapito, sin faltar, que yo no soy una cotilla. Simplemente me entero de cosas porque escucho a la gente.
-Ya claro-Solares sonrió sarcásticamente-. Me marcho. Por si después no vengo por aquí, te veo por la tarde, o mañana.
-Adiós Carlitos.
(CONTINUARÁ)

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